A decir verdad nunca entendí ese dicho "unas son de cal y otras son de arena", debe ser mi falta de sensibilidad al tema pero cuando se trataba de mirar estos dos elementos no podía ir mas allá de decir que eran "harina del mismo saco".


Después de mucho tiempo y esfuerzo por fin pude salir de la rehabilitación, ya no siento la ansiedad que antes me consumía, lo de los 12 pasos no se si lo practiqué pero de nuevo he vuelto a la sociedad de la cual me había aislado como resultado de mi adicción desenfrenada.

Todo iba "viento en popa", hasta las 21:34 del 9 de agosto, fecha en la que mi mejor amigo, aquel que me acompañó en este proceso sin desfallecer (el único de una gran cantidad que solía llamar "amigos"), me telefonea para comentarme con entusiasmo desmedido que se va del país.

Que QUE!? COMO!?

En mi mente no hacía mas que pedirle explicaciones y detenerlo por todos los medios posibles. Al parecer no estaba del todo recuperado y debía enfrentar esta ultima etapa.

Desde luego no le manifesté mi malestar, todo lo contrario, apoyo incondicional y agradecimiento fue lo que pude expresar con algo de esfuerzo.

Hoy empieza la cuenta regresiva de 30 días para su viaje. Un mes bastante largo debo decir.